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Crítica de Boss 1x04: Slip

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Este cuarto episodio de Boss ha demostrado que esta serie va rumbo a convertirse en uno de los grandes dramas políticos de la televisión. Con un excelente Kelsey Grammer dando vida al alcalde Tom Kane, un político hábil y decidido, que ha pasado sus mejores años en el poder, con todas las luces y sombras que esto significa, pero que ahora padece un grave problema de salud que nos permite vislumbrar el ocaso de su carrera, de la misma manera que apenas podemos imaginar y construir mentalmente la trayectoria que lo ha llevado a ser el político que ahora vemos. 

Podemos apreciar en cierto modo que el alcalde Kane representa una vieja forma de hacer política y que a pesar de que sigue siendo muy poderoso, hay aspectos que ya se escapan de su control; se percibe que algunos aspectos globales de la política están cambiando, pero también, naturalmente, para el alcalde Kane el principal problema es su enfermedad. En este episodio, por primera vez, es ésta la culpable de un grave error en una negociación, error que no percibimos al principio, porque vemos su alucinación y no lo que en realidad sucedió, que vemos después en la grabación de la cámara web ubicada en su computadora.

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En contraposición a esto, tenemos al joven tesorero de Estado Ben Zajac (Jeff Hephner), que se postulará a gobernador con el respaldo del propio Kane, y que representa una gran promesa: es ambicioso, carismático, pragmático, dispuesto a todo, y principalmente, dispuesto a mentir descaradamente ante las cámaras de televisión, posando con su familia por un lado, y por otro teniendo sexo salvaje con su asesora, y también asesora de Kane, Kitty (Kathleen Robertson). También puede llegar a ser brutalmente honesto, como lo hace con un desconfiado granjero en este episodio, pero en ese caso, prefiere que no haya cámaras. La verdad no es apta para su imagen.

Por otra parte, tenemos al obstinado periodista Sam Miller (Troy Garity), que comienza intentando realizar un perfil sobre el alcalde, pero cuya ambición (y también vocación, porqué no) lo haran perderse por caminos profundos e intrincados en los cuales queda un poco solitario. Se puede hacer un paralelismo entre este periodista y el alcalde Kane, en tanto que ambos son representantes bastante dignos de un estilo de manejarse dentro de lo que hacen de manera eficaz, profesional, inteligente, y que les ha dado sus frutos, (con la diferencia de que los mecanismos y métodos de que dispone el alcalde pueden ser crueles, despiadados, o directamente criminales) pero que ahora deben enfrentarse a tiempos y circunstancias para las que no están preparados.

Sin dudas, estos aspectos políticos, el manejo del poder y la corrupción, es el punto fuerte de esta serie. En la historia familiar, sobre todo de la hija del alcalde, Emma (Hannah Ware), y su relación con sus padres, la serie se resiente un poco, con una historia un tanto extraña de alejamiento entre ellos, que ahora por distintos intereses comienza a revertirse.

Puntaje: 7/10. Un muy buen episodio que maneja varios acontecimientos del entramado político que comienza a complicarse cada vez más.  

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